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lunes, 20 de abril de 2020

Diego Recalde: "Argentinos y uruguayos descendemos de una trans".




Diego Recalde es multifacético. Escritor, periodista y director de cine. Fue notero y columnista de programas tales como Caiga Quien Caiga y Duro de Domar, por citar algunos. Hizo lo propio como guionista de Roberto PettinatoAndy Kusnetzoff, Sebastián Borenzstein y Televisión Registrada, por mencionar algunos de sus trabajos.  Ha incursionado en el humor gráfico para La Razón, La Nación y actualmente lo hace para el diario Perfil. También ha dirigido la trilogía de películas Víctimas de Tangalanga. Pero por sobre todas las cosas es un ser absolutamente inquieto y en permanente creación y búsqueda.
Nos comunicamos con Diego con motivo del estreno en las redes de su reciente proyecto titulado "La Trans de la Patria", que se plantea hacer temblar los cimientos de la historia rioplatense más conservadora.



¿Cuál fue el Big Bang, ese momento en el que dijiste "yo quiero hacer investigaciones/documentales?
Cuando en el 2001 me topé en Colonia con el mejor guía turístico de todo Uruguay: el gran Alberto “Tito” Pintos. “Tito”, con el desenfado que lo caracteriza, me confesó allá lejos y hace tiempo que Francisco del Puerto no era Francisco. Era la Pancha. Pero no se podía decir públicamente porque su historia había sido silenciada por vergüenza. A fin de cuentas, esto venía a contarnos que argentinos y uruguayos descendemos de una trans. Por suerte cambiaron los tiempos y hoy para mí es hasta un motivo de orgullo.

¿Cuáles fueron tus primeros pasos en el campo?
Me puse aconsultar la bibliografía disponible. Esto es: “Hambre y desnudeces en la conquista del Río de la Plata”, de Ernesto Fitte. “Descubrimiento del Río de la Plata, del Paraguay y del estrecho de Magallanes”, de Enrique Gandía. “Nuestros paisanos los indios”, de Carlos Martínez Sarasola. “Juan Días de Solís. Estudio histórico”, de José Toribio Medina.  “Los viajes de Diego García de Moguer al Río de la Plata”, de José Toribio Medina. “Exploración y conquista del Río de la Plata: siglos XVI y XVII”, de Julián María Rubio. “Vida y pasión del Río de la Plata”, de Héctor Villanueva. “Náufragos, traficantes e degredados”, de Eduardo Bueno.
Luego, la literaria: “El mar dulce”, de Roberto J Payró. “El entenado” de Juan José Saer. “El grumete Francisco del Puerto” de Gonzalo Enrique Mari. “En el campo las espinas” de María Esther de Miguel.

¿Alguna anécdota que quieras comentar de aquellos tiempos?
Que lo primero que hice fue comentarle lo que me habían contado en Colonia del Sacramento a mi gran amigo y genial dramaturgo Gonzalo Demaría. Los dos quedamos locos con la historia. Por eso terminé entrevistándolo para la película. Porque él incluso llegó a escribir un texto y quería que algunas de esas conclusiones a las que había arribado aparecieran en el documental. La conclusión a la que llegó, tiene una gran potencia literaria. No se lo comieron, se lo cogieron. Se trata de un cambio de letra.

Recientemente en Cine.ar se puede ver "La Trans de la
Patria". Contanos un poco cómo nació el interés por hacer este trabajo.
Nació fruto de querer conocer la verdad. Quería saber si lo que me había dicho “TitoPintos era cierto o me había tomado el pelo. Pero te doy un consejo: nunca le tomes el pelo a un canoso. Los canosos no solemos repetir como loros. Porque ya no somos adolescentes. Y entonces nos ponemos a investigar, ja. Y menos mal que lo hice porque esto demuestra que “Tito” tenía razón. Lo único que hice yo fue agregar más pruebas.

¿Qué obstáculos te encontraste durante la producción?
En principio que la conclusión a la que había arribado a partir de combinarlas pruebas que fui encontrando sorprendió a nuestros historiadores Felipe Pigna, Pacho O`Donnell, Eduardo Lazzari, Diego Golombek y Jorge FrogoniLaclau. Al final, en el documental, se me ve a mí tratando de convencerlos a ellos, cuando tendría que haber sido al revés. Eso vuelve al film más disparatado y divertido.

Estimo que tendrás muchísimas anécdotas, como para escribir un libro, pero ¿podrías contarnos alguna durante el rodaje/producción?
Más allá de si se hace o no, que Sebastián Borenzstein se enganchó tanto con la película, que me llamó para hacer una serie con la historia de la Pancha.


¿Qué expectativas tenías al comenzar con "La Trans de la Patria" y cómo te encontrás una vez concluida? ¿Sentís que te quedó algo pendiente?
Estoy muy feliz con el resultado final. Porque la película se parece mucho a cómo me gusta narrar. De manera descomprimida. La idea que propone el film es heterodescentrarse sin solemnidad. Para sumar a los que habitualmente no quieren subirse al colectivo. No les hablo a los que ya están subidos. Y opté por la descompresión porque además de creer que nadie merece el castigo de ser tomado en serio, no me gusta hablarle al público como si fuera un estudiante promedio de la facultad de ciencias sociales que se siente un esclarecido y anda retando a los demás por no hablar como ellos. Le escapo a aquella gente que habla desde el púlpito o se para en un lugar moralmente superior, analizando todo consolemnidad, como si en lugar de seres humanos fuésemos estatuas.

¿Cuáles son los próximos proyectos?
Por un lado estoy filmando una nueva película que se llama “Corpo”, con uno de los más grandes actores argentinos que por suerte me dijo sí: Héctor Alba. Es una ficción. Estaba a días de empezar el rodaje. Mi idea es terminarla este año y estrenarla el año que viene... Por otro lado tenía pensado estrenar este año cuatro películas: “Sonrían”, “Digan Sífilis”, “Víctimas de Tangalanga 4” y “Víctimas de Tangalanga 5”. Hasta incluso ya tenía las salas: El Centro Cultural San Martín y Hoyts. Pero…debo hablar en pasado porque con el coronavirus no sé que va a pasar.

También tenía pensado hacer, en septiembre de este año, un documental sobre Juan Domingo Perón porque descubrí algo increíble. Tampoco sé si lo voy a poder filmar.

Muchas gracias, Diego!!

*Fotos tomadas del Facebook de La Trans de La Patria.
 
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lunes, 15 de abril de 2019

Diego Recalde: "Yo crecí escuchando los cassettes clandestinos de Tangalanga a tal punto de saberme muchos llamados de memoria, y repetirlos como en un Radamán"



Diego Recalde es escritor, periodista y director de cine. Fue notero y columnista de programas tales como Caiga Quien Caiga y Duro de Domar, por citar algunos. Hizo lo propio como guionista de Roberto PettinatoAndy Kusnetzoff, Sebastián Borenzstein y Televisión Registrada, por mencionar algunos de sus trabajos.  Ha incursionado en el humor gráfico para La Razón, La Nación y actualmente lo hace para el diario Perfil.
Además de su trayectoria, es conocido por su fanatismo por el Doctor Tangalanga. Ese amor por su obra lo llevó a realizar un exhaustivo trabajo de investigación para dar con las víctimas de los llamados. 
El resultado, tres películas impecablemente editadas, ideal para fanáticos y también para quienes alguna vez disfrutaron con las irreverentes ocurrencias del hombre detrás del teléfono.
Con el objeto de interiorizarnos más sobre este pavoroso asunto, estuvimos conversando con Diego.

¿Cuál fue tu primer llamado del Dr. Tangalanga y cómo fue que lo conociste en persona?
El primer llamado que escuché, creo, porque la memoria para esto y tantos casos suele ser falaz, fue Junín y Santa Fe. Pero, no me fío del todo de mi respuesta. Sí recuerdo perfectamente cómo lo conocí. Una tarde del mes de abril, iba caminando por la avenida Corrientes cuando, de repente, accidentalmente, escucho una voz. Fue en un kiosco. Él estaba antes que yo, creo que comprando una agua tónica y, obvio que por el tono, era él. Físicamente no tenía la más puta idea de cómo era. Sabía que era pelado. Este era el único dato antropométrico que me había llegado. Curiosamente, el tipo que estaba comprando el agua tónica, como para darle más veracidad a lo que mis ojos estaban viendo, además de hablar como el, no tenía un sólo pelo. Decidí seguirlo unos metros y lo abordé, con algo de rubor. A ver si estaba metiendo la pata y el tipo no era. Le pregunté y era Tangalanga nomás. Dato de color. Un amigo con el que compartíamos esta admiración y, por ende, el deseo de conocerlo, me dijo que lo habíamos visto antes, que él me lo había señalado y que efectivamente ése al que su dedo había apuntado era el Doctor. Pero a mí siempre me quedó la duda porque el marco en el que, supuestamente, lo vimos fue alocado y no nos animamos a abordarlo.

¿Qué dificultades o inconvenientes se te plantearon durante la realización de las películas?
La mayor dificultad con la que me topé es que disponía de muy pocas pistas. Un nombre, un apellido, una calle que aparecía mencionada en los cassettes. Porque en los cassettes aparecen muy pocos datos. Yo tengo la suerte de contar con los más viejos, los primeros que circularon sin ningún tipo de edición, donde estaba el nombre o apellido de la víctima, la calle en la que vivían, pero no más que eso. Con esas pocas pistas que disponía, me convertí en detective y salí a la calle a buscarlos. Por eso tardé cinco años. Lo bueno es que en ese lapso logré encontrar a la mayoría de las víctimas que buscaba. Y no sólo eso. Lo bueno es que volví al periodismo puro, al de calle, donde le preguntás a los vecinos, sin quedarte sentadito en tu casa quedándote solamente con la data que encontrás por google porque en la web, no había casi nada... Te cuento un caso, que explica casi todos los datos, para que veas cómo trabajaba. Víctima el plomero: El emblemático de Junín y Santa Fe. En ese llamado hay cuatro pistas: Que el plomero se llama José. Que lo contrató un encargado llamado Carlos, que hizo un trabajo de plomería en Junín y Santa Fe y que es de la zona oeste. Pues bien, ¿qué hice? Me fui a la calle Junín y la recorrí desde Junín y Juncal hasta Junín y Córdoba tocando todos los porteros eléctricos de todos los edificios preguntando si conocían a un plomero llamado José y a un encargado llamado Carlos. Por supuesto que no lo encontré la primera vez que fui. Lo encontré la número diez porque recorrí esa calle en distintos días y horarios. Este caso te diría que cuenta todos los casos.



¿Cuál fue el punto de partida del documental? ¿La primera víctima que contactaste?
Empecé este documental porque Tangalanga más que una herida abierta era una risa abierta que tenía dentro mío y necesitaba que cerrara. Yo crecí escuchando los cassettes clandestinos de Tangalanga a tal punto de saberme muchos llamados de memoria, y repetirlos como en un Radamán. Durante muchos años de mi vida me dormía escuchando esos cassettes, para despertarme riendo. Mi obsesión llegó a tal grado de locura que cuando iba a bailar y encaraba una chica, aparte de las consabidas preguntas estudiás o trabajás, o de qué signo sos, mi tercera pregunta era si le gustaba Tangalanga. Lo bueno es que en la medida en que me fui relacionando con otras personas, me di cuenta de que no era el único que estaba preso de tan insólita obsesión. Había muchos otros a los que le pasaba lo mismo que a mí. En aquel entonces, cuando escuchaba esos cassettes, como todos, quería conocerlo al Doctor, que en aquél entonces para mí era Tarufetti y era el líder de nuestra secta. Pero también como muchos, quería conocer a las víctimas.
Quería saber dónde vivían, cómo vivían… En ese entonces no me animé a rastrearlas. Pero ya se sabe que la obsesión es más fuerte que el amor. Y tarde o temprano viene por vos. Es por eso que después de casi treinta años, acorralado por la asignatura pendiente, me decidí y salí a buscarlas. Aunque la primera de todas me la topé accidentalmente, porque se trataba de una víctima a la que yo había convocado con otro propósito: hacer un documental sobre Luis Alberto Spinetta. Y él era amigo de Luis. Tan amigo que Luis, el fanático número uno del Doctor, le pasó su teléfono para que lo cachara. Estoy hablando de Francisco, el del taller mecánico. Un tipo muy lúcido con el que aún hoy sigo relacionado. En realidad sigo en contacto con casi todas las víctimas. Y esto es también una de las cosas más maravillosas que me pasaron. Generé, sin buscarlo, un vinculo que aún hoy sigo sosteniendo. Que, como no podía ser de otra forma, al principio esas misma víctimas tenían miedo de que fuese a verlos para burlarme por segunda vez. Cuando se daban cuenta de que no, de que en realidad yo estaba ahí para darles en primer lugar el derecho a réplica que nadie nunca les había dado, se relajaban y hasta incluso disfrutaban. Además, les causaba mucha gracia que les dijera que ellos también habían pasado a la inmortalidad porque el Doctor, al ser hoy un inmortal, se los había llevado consigo.

¿Te quedó alguna pendiente, que te hubiera gustado entrevistar?
Sí, Carlos Alberto Giordano, el vendedor de budas. Carlos, si me estás leyendo, escribime a: diegorecalde@fibertel.com.ar

¿Va a haber un Víctimas de Tangalanga 4?
Sí, la estoy haciendo. Ya encontré a casi todas las víctimas que me faltaban hallar aunque es una película que esconde una finalidad: que se le construya un monumento al Doctor. ¿Por qué? Porque se lo merece. Es uno de los cómicos más originales que dio la Argentina. Para eso ya vengo desde hacé tiempo hinchándole las pelotas a Larreta que, por suerte, me prometió que lo iba a hacer.

¿Cómo sería el Dr. en estos tiempos? ¿Creés que tendría más complicaciones en esta época?
El formato expresivo que el Doctor nos legó hoy sería inviable. Esto fue posible en los años ochenta. Época en la que no existía el INADI, ni el identificador de llamadas, ni la paranoia colectiva que hace que la persona que está del otro lado del teléfono hoy enseguida te corte por temor a revelarte algún dato personal. Además, su humor, por momentos, es ofensivo y homofóbico, propio de la época en que surgió. No olvidemos que el Doctor nació a principios del siglo veinte. Era otros prejuicios los que atravesaban a esta generación. Pero aún, tiene un costado de disparate que es el que yo rescato y siempre rescataré, que lo elevó por encima de la media. En aquel entonces en Argentina nadie apostaba por el humor absurdo. Y él lo hizo. Y no sólo eso. Empezó en el año 1959, con lo cual podríamos decir que hasta inventó la “cámara oculta”. Esto de grabar a alguien sin que el otro sepa, para mofarnos de su reacción. Cosa que no es menor. Porque con todo lo que hoy tiene de criticable, también tiene su parte buena. Nos entrega a los que estamos del otro lado reacciones genuinas, irrepetibles y viscerables. Por ende, imperecederas.

¿Dónde y cómo se pueden ver y conseguir las películas y el libro?
Que me escriban a: diegorecalde@fibertel.com.ar
Son donaciones que vienen muy bien para poder terminar la cuarta parte.



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martes, 22 de mayo de 2018

El Séptimo Producciones: "Lo importante es HACER".




El Séptimo Producciones es una productora independiente de cine, con varios cortos en su haber.
Estuvimos conversando con sus creadores y productores, Tomás Fenili y Tomás Miccino, para conocer un poco más acerca del apasionante mundo del cine independiente.

¿Cómo surgió la iniciativa para hacer cortos?

TM: Siempre me gustó pensar a El Séptimo como una productora más allá de los podcasts y desde un principio se planteó la idea de hacer cortos y otros tipos de producciones, siempre atado a nuestro amor por el cine y los contenidos audiovisuales.
TF: Me apasiona demasiado el cine como para quedarme sentado y no intentar hacer nada. Tanto ver películas que un día me dieron ganas de empezar a hacerlas. Y como casi siempre, la idea salió entre los dos. Dijimos de probar, realmente no había nada para perder. Y fue ahí cuando hice un par de cursos de dirección, me puse a escribir y a storybordear. Tommy estudió, también, más acerca del uso de cámaras y lentes.

¿Cómo es el proceso de preparación para hacer una filmación?

TM: El proceso es arduo, pero en mi caso los disfruto de inicio a fin, ya que dentro del Séptimo cumplo principalmente el rol de productor, tarea que me encanta realizar.
El primer paso es tener una idea que nos interese contar y de ahí partimos. Nuestra prioridad es siempre intentar priorizar el lenguaje cinematográfico por encima de cualquier otra cosa. Una vez que contamos con un guión tentativo, empezamos el proceso de pre-producción donde cerramos hasta el más mínimo detalle de las tareas que necesitamos realizar. Ya que, siendo una productora independiente, necesitamos utilizar eficientemente el tiempo de rodaje, ya que implica grandes costos.
Una vez que finalizamos (el rodaje), sí le dedicamos todo el tiempo que sea necesario al montaje y la edición, ya que estas etapas son resueltas dentro de la misma productora y sin depender de terceros.





TF: Por mi parte, me viene una idea y la empiezo a escribir. Y en cuanto la termino, la comparto con los chicos. Si les gusta, entonces me pongo a escribir el guión técnico, y después a dibujar el storyboard. Y así con cada uno, si Tommy tiene una idea, la comenta. Si nos gusta, entra en la agenda, si no nos convence tanto, vemos de modificarla hasta estar contentos. Y si definitivamente no nos termina de cerrar, la descartamos.
Lo de escribir guiones no es algo que me guste tanto como pensar los planos de lo que será la película. Los escribo simplemente porque son necesarios. Tenemos un amigo que escribe, y le taladramos la cabeza para que nos dé un guión y nosotros después lo filmamos.

¿Cuáles fueron los obstáculos que tuvieron que sortear y cómo los solucionaron?

TM: Realmente no tuvimos grandes dificultades, a partir del momento que conformamos el equipo del Séptimo (Tomas Fenili: Dirección / Guión; Lisandro Suarez Poch: Dirección de Fotografía / Edición y yo en Producción / Dirección), ya que logramos balancear muy bien la distribución de tareas y logramos mantener canales de comunicación muy abiertos entre nosotros.
TF: Hay una buena división de tareas y cada vez nos vamos enfocando más en lo que a cada uno le gusta. Tommy es un productor nato; me acuerdo que desde que éramos pibes, le gustaba producir. Aparte, entiende y conoce acerca de cómo funcionan las cámaras. Licha es director de fotografía recibido, así que no hay mucho más que agregar. Su aporte nos ayudó a que los cortos sean posibles. Labura de eso y la tiene clara. Hace que los planos que tenemos en la cabeza, sean posibles.
Los obstáculos no fueron muchos. Filmar en exteriores, conseguir locaciones... Eso es quizás lo más difícil.

¿Hay algún nuevo proyecto en camino?

TM: Que seriamos si no tenemos proyectos, ¿no? Actualmente, estamos en proceso de pre-producción de un nuevo corto y tenemos el guión de otro en el tintero. En cuanto al largo plazo, estamos trabajando en un documental que nos gustaría empezar a rodar a mediados de este año, pero con proyección de estreno para fines de 2019.
TF: Siempre los hay. Esperamos estar filmando el nuevo corto para mediados de año.

¿Qué le recomiendan a la gente que se quiere iniciar?

TM: En mi opinión, lo más importante es HACER. Y de eso se trata el Séptimo Producciones.
TF: Le robo la frase a mi compañero.

Links:
Vimeo (En este canal se pueden ver algunas de sus producciones).